Dentro de la teología cristiana existe una rama que se
denomina cristología. Ella consiste, en líneas generales, en el estudio de la
persona de Jesús de Nazaret. La
cristología posee diversas líneas u aproximaciones. Dentro de ellas se
encuentran la teología descendente y la teología ascendente. “En ambos casos se
marca una dirección: De arriba abajo y de abajo arriba” (Armendáriz,
p.1). En una se tiene en cuenta
la divinidad de Jesús dejando de lado su naturaleza humana y por otro lado se tome en cuenta su
lado humano De ninguna manera se trata
de cuestionarlas ni menos de enfrentarlas; por el contrario trataremos de ver
la complementación de ambas en la vida del creyente.
En la primera aproximación, observamos el enfoque
cristológico descendente, que tuvo su supremacía desde el S. III hasta S.
XVIII, donde se observa el olvido de la humanidad de Jesús y se resalta su
divinidad. Se observa a Jesús como alguien ajeno que viene a nosotros. Durante
los primeros años de formación de la iglesia muchos teólogos y conocedores de
las escrituras sagradas empezaron a cuestionarse, a reflexiona sobre la existencia
y naturaleza de Jesús es por eso que muchos realizaran estudios para alcanzar
las respuestas a estos cuestionamientos. En la búsqueda de la “verdad” muchos intérpretes
serán llamados “herejes” por desviarse de los dogmas establecidos por la
iglesia naciente; asimismo, por unir los pensamientos seculares, como el
griego, con pensamientos cristianos con
el fin de consolidar sus ideas. Este es el caso del presbítero de Alejandría,
Arrio, quien empieza a cuestionar la naturaleza de Jesús e intenta resolverlo
tomando ideas platónicas. Es por ello, que en el siglo IV el emperador
Constantino convoca al primer concilio ecuménico, el concilio de Nicea, donde
se establecieron definitivamente los dogmas de la iglesia católica y se
esclareció la naturaleza de Jesús. Tras el concilio en Nicea se da base a la
doctrina trinitaria y se afirma la unidad de ella, es decir, se entiende divinidad como unidad. Ello será
imprescindible para el desarrollo de la teología descendente. Según Armendáriz
“la cristología descendente arranca de la realidad de Dios y de su condición
trinitaria. Es justamente la segunda persona la que se encarna. La cristología
descendente presupone, pues, la existencia previa de ese mismo que nace como
hombre entre los hombres” (p.2). Asimismo, se entiende a Jesús como el Logos-termino
griego que se usa para designar el conocimiento, razón, orden- para explicar la
existencia de Jesús en términos transcendentales. En general la teología
descendente aquella donde olvidamos la naturaleza humana de Jesucristo y nos
centramos en su divinidad, y en esa perspectiva, lo vemos tan lejos e
inalcanzable, a causa de nuestra propia condición de humano y de pecador.
Por otro lado, la teología ascendente se da a la
inversa, según Armendáriz “parte de Jesús, para remontarse desde él a su
condición de Cristo”(p.5) la cristología
ascendente nos refiere al regreso de la
imagen de un Jesús divino a uno más humano, se destaca la humanidad de Jesús.
Este cambio de perspectiva se dio a raíz del nuevo pensamiento moderno donde se
pone en valor al hombre, se da un giro antropológico; asimismo ellos conlleva a
desarrollar un nuevo enfoque del evangelio (en el siglo XIX). Cabe señalar, el
punto de partida de esta nueva aproximación, la cual se puede resumir en tres niveles, según Armendáriz. El primero, El Jesús del Nuevo
Testamento (N.T.), consiste en dejar de ver a Jesús según los dogmas
establecidos, y empezar a estudiarlo desde la perspectiva del Nuevo Testamento.
El segundo, El Jesús de la historia, se propicia a raíz del nuevo testamento
donde se diferencia el Jesús de la
historia y el Cristo de la fe, ello nos permite establecer otra forma de hacer cristología ascendente: esta ya no partirá
desde el Jesús del NT, sino del Jesús de la historia subyacente a él. El
tercero, El hombre que pregunta por Jesús, ella nos refiere la posición moderna
de la cristología. Este intento de
cristología ascendente destaca el principio fundamental de la modernidad: el antropocentrismo.
La cristología moderna recoge el reto de esa inversión del pensamiento: arranca
del hombre Jesús, para redescubrir no sólo al Cristo de la fe, sino a Dios. Por
otro lado, según Armendáriz logro de la cristología
ascendente a través de la reproducción de los evangelios. Es establecer el Reino de los
cielos aquí en la tierra como ya Jesús lo hizo en tiempo atrás. Asimismo, la cristología
nos invita no solo a la teoría sino también, y en más medida, en la praxis. Mediante
ella nos invita al seguimiento de Jesús.
En conclusión, no podemos afirmar que una cristología es
mejor que la otra, ni mucho menos que una es imprescindible de la otra, por el
contrario ambas se complementa. Digamos que la cristología descendente es necesaria
para desarrollar la cristología ascendente. Ambas tratan como de descubrir a la
misma persona, lo mejor que podemos hacer es tomar los dos acercamientos.
En otras palabras, una Cristología ascendente tratara de enfatizar la
naturaleza humana de Jesucristo mientras que la Cristología descendente tratara
de enfatizar la naturaleza divina de Jesucristo. Por lo tanto,
necesitamos de las dos aproximaciones.
Bibliografia:
Armendariz L.(--)Quien es Cristo y como acceder hoy a Él. Recuperado:http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol33/129/129_armendariz.pdf
Bibliografia:
Armendariz L.(--)Quien es Cristo y como acceder hoy a Él. Recuperado:http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol33/129/129_armendariz.pdf

Muy interesante tu reflexión, así como las anteriores. Se ve que estás analizando y reflexionando adecuadamente el curso.
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