jueves, 4 de junio de 2015

TEOLOGIA DESCENDENTE Y TEOLOGIA ASCENDENTE

Dentro de la teología cristiana existe una rama que se denomina cristología. Ella consiste, en líneas generales, en el estudio de la persona de Jesús de Nazaret.  La cristología posee diversas líneas u aproximaciones. Dentro de ellas se encuentran la teología descendente y la teología ascendente. “En ambos casos se marca una dirección: De arriba abajo y de abajo arriba” (Armendáriz, p.1). En una se tiene en cuenta la divinidad de Jesús dejando de lado su naturaleza  humana y por otro lado se tome en cuenta su lado humano  De ninguna manera se trata de cuestionarlas ni menos de enfrentarlas; por el contrario trataremos de ver la complementación de ambas en la vida del creyente.

En la primera aproximación, observamos el enfoque cristológico descendente, que tuvo su supremacía desde el S. III hasta S. XVIII, donde se observa el olvido de la humanidad de Jesús y se resalta su divinidad. Se observa a Jesús como alguien ajeno que viene a nosotros. Durante los primeros años de formación de la iglesia muchos teólogos y conocedores de las escrituras sagradas empezaron a cuestionarse, a reflexiona sobre la existencia y naturaleza de Jesús es por eso que muchos realizaran estudios para alcanzar las respuestas a estos cuestionamientos. En la búsqueda de la “verdad” muchos intérpretes serán llamados “herejes” por desviarse de los dogmas establecidos por la iglesia naciente; asimismo, por unir los pensamientos seculares, como el griego,  con pensamientos cristianos con el fin de consolidar sus ideas. Este es el caso del presbítero de Alejandría, Arrio, quien empieza a cuestionar la naturaleza de Jesús e intenta resolverlo tomando ideas platónicas. Es por ello, que en el siglo IV el emperador Constantino convoca al primer concilio ecuménico, el concilio de Nicea, donde se establecieron definitivamente los dogmas de la iglesia católica y se esclareció la naturaleza de Jesús. Tras el concilio en Nicea se da base a la doctrina trinitaria y se afirma la unidad de ella, es decir, se entiende  divinidad como unidad. Ello será imprescindible para el desarrollo de la teología descendente. Según Armendáriz “la cristología descendente arranca de la realidad de Dios y de su condición trinitaria. Es justamente la segunda persona la que se encarna. La cristología descendente presupone, pues, la existencia previa de ese mismo que nace como hombre entre los hombres” (p.2). Asimismo, se entiende a Jesús como el Logos-termino griego que se usa para designar el conocimiento, razón, orden- para explicar la existencia de Jesús en términos transcendentales. En general la teología descendente aquella donde olvidamos la naturaleza humana de Jesucristo y nos centramos en su divinidad, y en esa perspectiva, lo vemos tan lejos e inalcanzable, a causa de nuestra propia condición de humano y de pecador.

Por otro lado, la teología ascendente se da a la inversa, según Armendáriz “parte de Jesús, para remontarse desde él a su condición de Cristo”(p.5)  la cristología ascendente nos refiere al regreso  de la imagen de un Jesús divino a uno más humano, se destaca la humanidad de Jesús. Este cambio de perspectiva se dio a raíz del nuevo pensamiento moderno donde se pone en valor al hombre, se da un giro antropológico; asimismo ellos conlleva a desarrollar un nuevo enfoque del evangelio (en el siglo XIX). Cabe señalar, el punto de partida de esta nueva aproximación, la cual se  puede resumir en tres niveles, según  Armendáriz. El primero, El Jesús del Nuevo Testamento (N.T.), consiste en dejar de ver a Jesús según los dogmas establecidos, y empezar a estudiarlo desde la perspectiva del Nuevo Testamento. El segundo, El Jesús de la historia, se propicia a raíz del nuevo testamento donde se diferencia  el Jesús de la historia y el Cristo de la fe, ello nos permite establecer otra forma de hacer  cristología ascendente: esta ya no partirá desde el Jesús del NT, sino del Jesús de la historia subyacente a él. El tercero, El hombre que pregunta por Jesús, ella nos refiere la posición moderna de la cristología. Este  intento de cristología ascendente destaca el principio fundamental de la modernidad: el antropocentrismo. La cristología moderna recoge el reto de esa inversión del pensamiento: arranca del hombre Jesús, para redescubrir no sólo al Cristo de la fe, sino a Dios. Por otro lado, según Armendáriz  logro de la cristología ascendente a través de la reproducción de  los evangelios. Es establecer el Reino de los cielos aquí en la tierra como ya Jesús lo hizo en tiempo atrás. Asimismo, la cristología nos invita no solo a la teoría sino también, y en más medida, en la praxis. Mediante ella nos invita al seguimiento de Jesús.
 

  
En conclusión, no podemos afirmar que una cristología es mejor que la otra, ni mucho menos que una es imprescindible de la otra, por el contrario ambas se complementa. Digamos que la cristología descendente es necesaria para desarrollar la cristología ascendente. Ambas tratan como de descubrir a la misma persona, lo mejor que podemos hacer es tomar los dos acercamientos.  En otras palabras, una Cristología ascendente tratara de enfatizar la naturaleza humana de Jesucristo mientras que la Cristología descendente tratara de enfatizar la naturaleza divina de Jesucristo.   Por lo tanto, necesitamos de las dos aproximaciones.





Bibliografia:
Armendariz L.(--)Quien es Cristo y como acceder hoy a Él. Recuperado:http://www.seleccionesdeteologia.net/selecciones/llib/vol33/129/129_armendariz.pdf

1 comentario:

  1. Muy interesante tu reflexión, así como las anteriores. Se ve que estás analizando y reflexionando adecuadamente el curso.

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